Archive | abril, 2010

Nieve en Corrientes | Día 1 (fotos y video)

Nieve en Corrientes | Día 1 (fotos y video)

En el mes del 422 aniversario de su fundación, la intendencia de Corrientes trajo un espectáculo nunca antes visto en esta ciudad: una pista de snowboard que se extiende desde la altura del Puente Gral Manuel Belgrano hasta la Avenida de la Costa Sur.

El espectáculo también cuenta con pista para demostraciones de bici y skate y una estructura para show de parkour (para quienes no conocen la disciplina o no sabían que se llamaba así, les dejo este video).

Aquí algunas fotos (click en las imagenes para verlas más grandes) y un video con una recopilación de saltos en la pista de nieve artificial. El espectáculo estará en la Costanera hasta el domingo 2 de mayo. Más info sobre las actividades en http://corrientes.in/?p=1407

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Las Hermanas Vera con Bahiano en la 20° Fiesta Nacional del Chamamé

Las Hermanas Vera con Bahiano en la 20° Fiesta Nacional del Chamamé

Video de la Segunda Noche de la 20° Fiesta Nacional del Chamamé en el Anfiteatro Cocomarola en Corrientes.


Temas:

  • El Boyero
  • Soy forastero
  • Puerto Tirol

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Teresa Parodi en la 20° Fiesta Nacional del Chamamé

Teresa Parodi en la 20° Fiesta Nacional del Chamamé

Video de la Segunda Noche de la Fiesta Nacional del Chamamé en el Anfiteatro Cocomarola.

Temas:

  • Enero
  • Pedro Canoero

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Solidaridad: “UNA MANO EXTENDIDA…”

Solidaridad: “UNA MANO EXTENDIDA…”

HOLA!!! SOMOS DOCENTES, TRABAJAMOS EN LA ESCUELA N° 34 “EL SANTO DE LA ESPADA”, EN EL BARRIO 1000 VIV., EN LA CAPITAL DE LA CIUDAD DE CORRIENTES.
SABEMOS QUE NUESTRA SOCIEDAD CORRENTINA ES ABSOLUTAMENTE SOLIDARIA Y ES POR ESO QUE HOY, POR ESTE MEDIO MULTITUDINARIO, NOS ACERCAMOS A PEDIRLES COLABORACION, YA QUE HACERLO A QUIENES REALMENTE LES CORRESPONDE TOMA DEMASIADO TIEMPO, “MUCHA BUROCRACIA” Y EN LA MAYORIA DE LAS VECES, NO HEMOS CONSEGUIDO NADA.
COMO YA LES HEMOS COMENTADO TRABAJAMOS EN UNA ESCUELA DE NIVEL PRIMARIO, DONDE LOS NIÑOS QUE ASISTEN SON MUY HUMILDES Y LA MAYORIA VIVEN EN LA VILLA DEL BARRIO IBERA, MAS CONOCIDA COMO LA CHOLA, OTROS EN EL BARRIO RíO PARANÁ, ASENTAMIENTOS MUY, PERO MUY POBRES, CON NIÑOS QUE NECESITAN DE NOSOSTROS PARA OLVIDARSE UN POCO DE LA INDIGENCIA EN LA QUE VIVEN , AL MENOS ESTANDO EN LA ESCUELA DURANTE LA MAÑANA O LA TARDE.
TODOS LOS QUE AQUÍ TRABAJAMOS PONEMOS NUESTRO CORAZÓN, ALMA Y VIDA, DÍA A DIA ,PARA HACER DE DOCENTES, PADRES, ASISTENTE SOCIALES, PSICOLOGOS, MEDICOS, LO QUE SURJA EN EL MOMENTO.
ES POR TODO ESTO Y MUCHO MÁS QUE UN GRUPO DE DOCENTES HEMOS DECIDIDO CREAR EN NUESTRA ESCUELA UN ESPACIO DONDE LOS NIÑOS ESTEN EN CONTACTO CON LA NATURALEZA,TENGAN UNA OCUPACION, UNA META UN OBJETIVO EN EL CUAL VAYAN PLASMANDO TODOS SUS ANHELOS,Y EL CUAL LES SERVIRÁ PARA PONER EN PIE LOS VALORES QUE DIARIAMNETE TRABAJAMOS COMO LO SON LA RESPONSABILÑIDAD, LA SOLIDARIDAD, EL RESPETO,CORDIALIDAD, CREATIVIDAD, AMOR, CONFIANZA, SUPERACIÓN, ETC. LOS CUALES SERÁN CIMIENTO PARA SU FUTURO COMO HOMBRES Y MUJERES QUE FORJARAN NUESTRO PAÍS MÁS ADELANTE.
EL MISMO ES UN PARQUE-JARDÍN AL CUAL LO HAREMOS Y MANTENDREMOS NOSOTROS MISMOS, EN HORARIOS PREVIAMENTE ESTABLECIDOS.
ES ASI QUE HOY NOS ENCONTRAMOS CON LA NECESIDAD DE PEDIRLES SE HAGAN ECO Y NOS AYUDEN A CONSEGUIR JUEGOS (HAMACAS, TOBOGANES, SUBE Y BAJA , COLUMPIOS) PARA NUESTRO PARQUE, NO IMPORTA SI SON VIEJITOS Y USADOS IGUAL HAREMOS LO POSIBLE PARA ARREGLARLOS Y MEJORARLOS. SABEMOS QUE MUCHA GENTE LOS TIENE EN DESUSO Y NO SABE QUE HACER CON ELLOS.
LA IDEA ES QUE LOS CHICOS TENGAN UN ESPACIO DONDE REACREARSE Y VIVIR FELICES SU NIÑEZ.
SI ALGUN VIVERO U PERSONA EN PARTICULAR QUISIERA DONAR PLANTAS O PLANTINES PARA QUE COMENCEMOS CON NUESTRO JARDÍN TAMBIÉN SERÁ BIENVENIDO.
DESDE YA ESTAREMOS UN MILLÓN DE VECES AGRADECIDOS; LES ENVIAMOS LA FOTO DEL LUGAR Q QUEREMOS UTILIZAR.
ESTAMOS A A SU DISPOSICIÓN CUANDO QUIERAN VISITARNOS SERÁN MUY BIEN RECIBIDOS POR LAS AUTORIDADES Y TODO EL PERSONAL.
UN BESO Y MUCHAS GRACIAS.
LILIAN taraguicita@hotmail.com
PATRICIA pgmrol@hotmail.com

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El origen del nombre de la Ciudad de Corrientes

El origen del nombre de la Ciudad de Corrientes

Por el historiador Gustavo Sorg

Como es de público conocimiento, el licenciado Juan de Torres de Vera y Aragón, adelantado y gobernador de las provincias del Río de la Plata, fundó la Ciudad de Vera en el paraje de las Siete Corrientes el domingo 3 de abril de 1588, como consta de su acta de fundación, donde en parte de ella se expresa: “…fundo y asiento y pueblo la ciudad de Vera en el sitio que llaman de las Siete Corrientes provincia del Paraná y el Tape…

Sobre el origen del nombre, ya no quedan dudas, el adelantado quiso perpetuar el apellido de su linaje en la ciudad que personalmente fundaba, por ello, deben quedar en el olvido todas aquellas insólitas hipótesis que pretendían atribuirle otros orígenes a su nombre, pues el razonamiento, antes que complejo debe ser simple. De igual manera, quiso el adelantado perpetuar el nombre de su terruño natal intitulando Nueva Estepa a una ciudad que debía fundarse en la boca del río Bermejo, para lo cual expidió el 4 de mayo de 1588 desde Santa Fe una Provisión a los capitanes Sebastian de León y Diego de Olavarri con el fin de que llevaran adelante esta fundación y que por la incapacidad y desinterés de los comisionados al efecto nunca se realizó. La Provisión en parte de su texto expresaba lo siguiente:

…dentro de tres años poblareis y fundareis, en nombre de su Majestad e mía, en su real nombre en el río Bermejo… podáis ir a la boca del dicho río Bermejo, y en la boca de él, o en la parte que os pareciere más cómoda, fundareis y poblareis una villa, la cual se intitule y llame la villa de la Nueva Estepa

Como era costumbre en esos tiempos, cuando el fundador intitulaba la ciudad que fundaba, al nombre propio le precedía o seguía el nombre de una virgen, santo o dogma de la iglesia católica, pero en el caso de la ciudad de Vera no se consignó tal peculiaridad en su acta de fundación, situación ésta que fue rápidamente enmendada por su fundador agregándole al poco tiempo el santo de su nombre, por lo cual la ciudad quedó intitulada San Juan de Vera, al menos así lo consignó el adelantado cuando hizo referencia a ella en un documento expedido en la ciudad de Santa Fe a 4 de mayo, a tan solo un mes de fundada la ciudad de Vera, en parte del cual expresaba: “…e cuatro leguas hacia la ciudad de San Juan de Vera río en medio”.

Esta nueva denominación dada por el adelantado no fue aislada ni ocasional, la vuelve a reiterar en el año 1594 en otro documento que redacta cuando ya se encontraba en España, en él, certificaba los servicios de don Francisco de Irarrázaval y Andía que fue su compañero en la fundación de la ciudad de Vera, documento en el cual también la denomina “ciudad de San Juan de Vera” y más tarde hace lo mismo en un poder que otorga en el año 1604 a Juan de Guerra para que en su nombre solicite al Cabildo de la ciudad de Vera los testimonios de la fundación de “la ciudad de Sant Joan de Vera en las Siete Corrientes”.

Un documento muy peculiar emanado del teniente de gobernador Alonso de Vera y Aragón nos da con más lujos de detalles el nombre de la ciudad, de la provincia donde se hallaba emplazada y los límites que ésta tenía. El documento fue expedido en el año 1591 cuando se realizó el primer reparto de tierras para labranza a los pobladores de la Ciudad de Vera, porque fue a partir de este año que los pobladores comenzar a cultivar las tierras colindantes a la traza urbana de la ciudad, gracias al castigo ejemplar que se hizo de los indios que cercaron el fuerte de la ciudad con el propósito de destruirla. En el encabezamiento del citado documento se expresaba lo siguiente:

En el nombre de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas y un solo Dios verdadero, y de la gloriosa Virgen Santa Maria Señora Nuestra, y del Rey Don Felipe nuestro señor, yo Alonso de Vera y Aragón, capitán general, justicia mayor de esta ciudad de Vera, provincias de las Siete Corrientes, Paraná, Uruguahi, Tape hasta la mar del Norte, San Francisco y Viaza y Guairá por el adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón, gobernador capitán general y justicia mayor de todas estas provincias del Río de la Plata…

Muy a pesar del nombre oficial que tuvo la Ciudad de Corrientes en su fundación, éste se fue transformando con el devenir de los años por el capricho de los hombres que lo fueron transformando a su gusto y a lo que les resultaba más práctico y representativo. Tuvo una incidencia notable en ello la característica particular del paraje donde estaba emplazada la ciudad, comúnmente conocido por todos como el paraje de las Siete Corrientes, por las corrientes que se formaban en el río al pasar las aguas por las siete puntas naturales que sobresalían de su costa.

Esta particularidad del paraje queda corroborada por varios documentos, entre los cuales podemos citar a la relación que el franciscano fray Juan de Rivadeneira entrega al Consejo de Indias en el año 1581, donde se expresa: “hasta las 7 corrientes”; o la carta del capitán Alonso de Vera y Aragón dirigida al rey de España, fechada en Santa Fe a 15 de junio de 1587, donde se expresa: “Juan de torres Navarrete teniente general de estas provincias en nombre de Vuestra Alteza me mando haga una población en nombre de Vuestra Alteza en las Siete Corrientes”; o en la comisión expedida por el adelantado a Hernandarias de Saavedra el 25 de enero de 1588, donde se expresa: “provincia de las Siete Corrientes”, o en el acta de fundación, donde se expresa: “en el sitio que llaman de las Siete Corrientes”.

Gracias al minucioso estudio de la documentación existente, he logrado determinar que la costumbre de añadir el nombre del paraje a continuación del nombre propio de la ciudad comenzó a utilizarse en documentos expedidos fuera de la ciudad de Vera. De las pesquisas realizadas, he logrado hallar los siguientes testimonios:

1) Un poder expedido el 7 de marzo de 1591 en la ciudad de Santa Fe a Manuel de Frías, otorgado por don Gonzalo Gutiérrez de Figueroa, juez pesquisidor de la Real Audiencia de la Plata contra los culpables de la muerte de don Gonzalo Martel de Guzmán en la ciudad de Santa Fe, donde se la denomina simplemente Siete Corrientes.

2) Un testamento otorgado el 27 de septiembre de 1595 en la ciudad de la Asunción por Catalina Gómez, donde se la denomina ciudad de Vera en las Corrientes.
3) Un mandamiento expedido por el capitán Diego Núñez de Prado, alcalde ordinario de la ciudad de la Asunción, el 27 de noviembre de 1596 en la ciudad de la Asunción, contra Francisco Ortiz de Leguizamo, vecino de la ciudad de San Juan de Vera en las Corrientes.
4) Un titulo de teniente de gobernador de la ciudad de Vera de Jácome Antonio, expedido el 20 de septiembre de 1598 en la ciudad de la Asunción por el gobernador Hernandarias de Saavedra, que se encuentra incorporado en las Actas del Cabildo de la ciudad de Vera, donde se la denomina ciudad de San Juan de Vera en las Corrientes y ciudad de Vera.
Amén del nombre oficial que le fue dado por su fundador a la ciudad y del paraje en el que estaba asentada, tuvo además la Ciudad de Corrientes un nombre guaraní del cual son escasos los testimonio que podemos hallar en documentos oficiales, nombre que fue conservado por sus habitantes desde los tiempos más remotos y que en la actualidad se utiliza como apelativo y representativo de toda la provincia de Corrientes. Taragui es el nombre guaraní de la Ciudad de Corrientes, que tiene su origen en las características lagartijas que en abundancia poblaban y pueblan los peñascos y riberas del paraje de las Siete Corrientes. Para corroborarlo, he logrado hallar tres valiosos testimonios inéditos que sustentan mis afirmaciones. El primer testimonio data del año 1597, cuando el gobernador Juan Ramírez de Velasco expide al capitán don Antonio de Añasco su nombramiento de teniente general de la gobernación del Río de la Plata, para que desempeñe su cargo y oficio en las cinco ciudades de su gobernación, ciudades a las cuales denomina de la siguiente manera en el documento: “Asunción y Concepción y Taraguiron, Ciudad Real y Xerez y la Villa Rica del Espíritu Santo”. El segundo testimonio data del año 1602, ocasión en que el carpintero Francisco López Ortiz, vecino de la Ciudad de Vera, otorga su testamento en la ciudad de la Asunción donde ocasionalmente se encontraba trabajando en la fabrica de la Iglesia Mayor de esa ciudad, documento en el cual, al referirse a su hija expresa lo siguiente: “Beatriz Ortiz, la cual está casada con Jerónimo de Ibarra vecino de la ciudad de Taraguyro de esta gobernación”. El último testimonio que he hallado, proviene del licenciado don Francisco de Alfaro, un funcionario real que fue comisionado por la Real Audiencia de la ciudad de la Plata para recorrer la gobernación y observar el trato que se le daba a los indios encomendados a los españoles, en su informe sugirió la división de la gobernación del Río de la Plata en dos gobernaciones independientes, expresándose al respecto en estos términos: “el otro gobierno del Paraguay podría comenzar desde la ciudad de Vera que por otro nombre llaman Corrientes y por el de los indios Taragui, este gobierno tendría esta ciudad y la del Paraguay, que es la Asunción, y las del Guairá, la villa de Jerez y no había poco si las visitara cada dos años”.

Ahora bien, ¿que significa Taragui y por qué se utilizaba este vocablo guaraní para denominar al paraje donde estaba asentada la ciudad de Vera? En los años 1639 y 1640 el jesuita Antonio Ruiz de Montoya publica en Madrid el Tesoro de la Lengua Guaraní y el Arte y Vocabulario de la Lengua Guaraní, obras en las que el autor logró por primera vez contextualizar social y culturalmente las palabras del idioma guaraní, reflejando la cosmovisión de los que la hablaban y se comunicaban en esta lengua. En la primera de ellas, refiere en la página 356 que Taragui significa lagartija, definición ésta que me fuera ratificada luego por el padre jesuita Bartomeu Melià, especialista en estudios etnohistóricos y la mayor autoridad de la lengua guaraní en la actualidad, quien me manifestó que: “Taragui ha sido siempre lagartija y creo que en Corrientes no han de faltar”.

Me llama poderosamente la atención la indiferencia y desconocimiento que se tiene en nuestra provincia del origen y verdadero significado del vocablo Taragui, pues además de pretender desvirtuar su significado, atribuyéndole rebuscadas interpretaciones, nunca se lo reconoció como el nombre guaraní de la Ciudad de Corrientes, lo que motivó además una apatía generalizada de nuestras tímidas y escurridizas lagartijas, excluyéndolas de cualquier representación iconográfica de nuestra cultura, siendo que ellas fueron las que dieron el nombre guaraní a nuestra primitiva ciudad. Esta apatía y desconocimiento de su origen y significado ha llevado a que erróneamente hoy día el vocablo Taragui sea representativo de toda nuestra provincia y que se hayan emplazado monumentos que nada tiene que ver con el significado de la expresión.

Nuestro querido historiador Manuel Florencio Mantilla realizó una sorprendente autointerpretación del vocablo guaraní Taragui, que luego fue imitada y seguida por no pocos escritores e historiadores. Mantilla sostiene que “Los aborígenes de las cercanías denominaban la ciudad Taraguî, que significa pueblo cercano. La palabra se compone: de taba, pueblo, y de aguî, cerca, próximo. La b de taba se muda en r por singularidad de la lengua guaraní, y por la misma causa desaparece una a”. Me resulta extraño que Mantilla haya llegado a estas rebuscadas conclusiones, siendo que en su Crónica Histórica menciona que ha leído el Tesoro de la Lengua Guaraní del padre Ruiz de Montoya, donde ya manifesté que claramente se expresa que Taragui significa lagartija.

Dejando de lado los testimonios documentales, voy a repasar ahora los testimonios publicados por antiguos cronistas que se ocuparon de este asunto. Existe un testimonio muy antiguo que ha pasado inadvertido a los historiadores de estas latitudes, una obra manuscrita titula Compendio y descripción de las Indias Occidentales, cuyo autor fue un religioso español de la orden de los Carmelitas Descalzos llamado fray Antonio Vázquez de Espinosa, que recorrió América entre los años 1608-1622. El manuscrito de esta obra, que su hallazgo fue considerado el más grande acontecimiento bibliográfico de carácter histórico del siglo veinte, permaneció archivado en la Colección Barberiniana de la Biblioteca Vaticana hasta que el notable latinista norteamericano Charles Upson Clark de la Smithsonian Institution lo descubrió por el año de 1918 y lo publicó completo por primera vez en el año 1948. Es por ello que no estuvo antes al alcance de los historiadores de nuestro país, e incluso hoy día pocos la conocen. En ella se encuentra una rica descripción de las ciudades del Río de la Plata realizadas por un testigo ocular de sobrada capacidad, que en parte de su obra describe lo que vio e indagó sobre la Ciudad de Corrientes y en parte de su manuscrito nos dice:

De la ciudad de ciudad de la asumpcion, para ir al distruito de buenos ayres se buelve a vaxar el Rio auaxo de las Siete Corrientes, donde esta fundada la ciudad de San Joan de vera de hasta 40 vezinos Españoles, en vnas varrancas sobre el Rio de la plata, llamese esta ciudad en lengua de indio Taraguirô, que quiere decir lagartija, tambien le llaman de ordinario de las Siete Corrientes, por estar fundada la ciudad sobre vna alta varranca, que tiene siete puntas, que por ellas, y las juntas de los Rios se hazen siete remolinos, por cuia causa le dan este nombre.

Este corto y preciso discurso de fray Antonio Vázquez de Espinosa, nos aclara con simpleza las denominaciones de la Ciudad de Corrientes en esos tiempos, dilucidando el significado de su nombre Guaraní y el porqué de las Siete Corrientes. Detalla además donde estaba asentada la ciudad y nos dice el numero de vecinos que en ese tiempo habitaban la ciudad de Vera. Aunque en el manuscrito no se especifica la fecha de su visita a la ciudad de San Juan de Vera, puedo estimar que la debió realizar en el año 1618, pues se sabe que en ese año estuvo también en las ciudades de Tucumán, Santiago del Estero y La Rioja, en el año 1619 ya se encontraba en Lima (Perú) y en el año 1622 emprendió su regreso a España. Fue muy grato para mí conocer el contenido de este manuscrito, pues por él se ven respaldadas todas las afirmaciones que he venido manteniendo durante mucho tiempo y que las he reflejado en publicaciones anteriores a ésta.

Existen otros testimonios más modernos que se ocupan de explicarnos el porque del nombre de nuestra ciudad y del paraje donde estaba emplazada. El primero de ellos corresponde al maestre de campo don Bernardino López Luján, lugarteniente de gobernador de la ciudad de las Corrientes, que en su informe remitido el 12 de febrero de 1760 al gobernador don Pedro de Zeballos expresaba lo siguiente:

Fundó la sobredicha cuidad el adelantado licenciado Juan de Torres de Vera y Aragón, gobernador y capitán general de las provincias del Río de la Plata, y con el titulo y nombre de ciudad el año del Señor de 1588 día 3 de Abril domingo de la Resurrección de Lázaro, dando principio á la fundación por un fuerte que fabricaron así para la defensa de los mismos pobladores como para el resguardo y refresco de las embarcaciones que navegan los dos dilatados ríos Paraguay y Paraná desde el puerto de Buenos Aires al de la Asunción. Del mismo adelantado Juan de Torres de Vera tomó la ciudad el nombre y el apellido, llamándose desde entonces la ciudad de San Juan de Vera, y se añadió el segundo de las Siete Corrientes por las que forman el río Paraná estrellando sus aguas en los siete puntos que le entran de tierra. Su primer teniente capitán general y Justicia Mayor fue Don Alonso de Vera y Aragón, nombrado por el mismo adelantado.

Por su parte el jesuita José Quiroga, que en el año 1752 hizo un reconocimiento del río Paraguay desde la boca del Xauru hasta su confluencia con el Paraná, también aporta lo suyo. Este documento fue publicado por el padre Domingo Muriel en el apéndice de su versión latina de la Historia del Paraguay del padre Charlevoix. Refiriéndose a la ciudad de Corrientes decía lo siguiente:

Llámase ciudad de las Siete Corrientes, porque el terreno en donde está la ciudad, hace siete puntas de piedra, que salen al río, en las cuales la corriente del Paraná es más fuerte.

Y unos años más tarde el jesuita José Guevara también se refiere al origen del nombre del paraje de las Siete Corrientes, tomando como base los dichos del padre Quiroga y rectificando a los que en ese tiempo tenían una opinión equivocada:

El padre Quiroga hablando del origen del nombre de Siete Corrientes dice: La ciudad de las Siete Corrientes tiene este nombre, no como creyeron algunos por juntarse allí en corta distancia muchos ríos, sino por estar fundada en un plano alto que hace siete puntas que entran con sus ángulos de piedra en el río Paraná, en las cuales puntas hay una corriente muy fuerte que imposibilita la subida a los barcos, que se acercan a ellas, y así para subirlas es necesario tomar el rumbo por medio de ellas.

Mudando el siglo, estas particularidades fueron advertidas y transmitidas con el correr de los tiempos por ocasionales viajeros e historiadores que nos visitaron, como es el caso del naturalista francés Alcides Dessalines d’Orbigny, que visitó la Ciudad de Corrientes en el año 1827 y dejó expresado en su obra Viajes a la América Meridional que “el gran número de lagartos que cubrían los peñascos ribereños, ha dado a ese lugar el nombre de Taragui por los indios, nombre que emplean aún hoy”. Y ya en el siglo XX, el historiador Vicente Quesada nos decía en su obra La Provincia de Corrientes, que “la ciudad de Corrientes era conocida por los guaraníes con el nombre de Taragui, por las muchísimas lagartijas que se abrigan en las hendiduras de las paredes, los tejados y los patios, la abundancia de este reptil llamado en guaraní taragui, fue el origen de esta denominación”, opinión que vuelve a confirmar Francisco Latzina en su Geografía de la República Argentina, donde expresa que “los guaraníes que esta provincia en los tiempos de la conquista, llamaban a la ciudad de Corrientes, Taragüy, a causa de los numerosos lagartos que solían abrigarse en las rendijas de las murallas”.

Como queda demostrado, por todos los antecedentes que aquí presento, con el tiempo fue prevaleciendo el nombre del paraje en el cual estaba asentada la ciudad por sobre el nombre propio que le fuera dado a la ciudad en la fundación, y fue así que la ciudad que se fundó con el nombre de Ciudad de Vera, pasó a llamarse con el tiempo San Juan de Vera; San Juan de Vera en las Corrientes; o San Juan de Vera de las Corrientes; o San Juan de Vera de las Siete Corrientes, o las Corrientes y finalmente quedó solamente Corrientes.

Del análisis de las Actas Capitulares del Cabildo de la ciudad, se puede advertir que hasta el 30 de octubre de 1598 se respetó sin excepciones la denominación de ciudad de Vera, costumbre que perduró con algunas excepciones a partir de esa fecha y hasta el año de 1609 aproximadamente. A partir del año 1610 se la comienza a denominar a la ciudad San Juan de Vera, con algunas excepciones, y desde 1682 ya se la denomina San Juan de Vera de las Siete Corrientes. El nombre de ciudad de las Corrientes o Corrientes comenzaría a tomar fuerzas a partir del año 1764 aproximadamente.

Fuente: www.gustavosorg.blogspot.com

Imagenes: www.tedigoalgo.blogspot.com

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Mega Exhibición de E. Fisica y Taekwondo I.T.F.

Mega Exhibición de E. Fisica y Taekwondo I.T.F.

El pasado sábado 17 de Abril en un marco espectacular, con la participación activa de la familia correntina e invitados del gobierno se realizo en el Club San Martín la “Mega Exhibisión de E. Fisica y Taekwondo I.T.F.” en conmemoración a la Fundación de Corrientes. Organizado por Asociación Academia Superior de Taekwondo y Dirección General de Educación Fisica.

Con la presencia del presidente y fundador, el sabonim Jorge Demarchi -VII Dan Internacional-, estuvieron presentes el intendente de la Ciudad de Corrientes, Carlos Vignolo y el Director de Deportes y Recreación Municipal, profesor Pablo D’Andrea.
Aprovechando esta ocasión, el profesor Demarchi entregó una placa recordatoria al intendente, quién agradeció y destacó el constante acompañamiento que esa institución hace para las actividades municipales.

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2010 Año del Bicentenario Argentino

2010 Año del Bicentenario Argentino

Comienza el Año del Bicentenario

El 25 de Mayo de 2010 Argentina celebrará los 200 años de la revolución que inauguró el camino hacia la Independencia. Durante todo el año habrá actividades para festejar la gran fiesta patria.

Video promocional de los festejos por los 200 años de la Revolución de Mayo.

Los 200 años de la Revolución que abrió el paso para la independencia argentina serán festejados a lo largo de todo el año, a través de distintas actividades e inauguraciones que prepararán el terreno para la gran fiesta que tendrá al 25 de Mayo de 2010 como acto central, pero que se extenderán a lo largo de todo el año y por todo el país.

Ya pasaron las fiestas y festivales de Cosquín, el Chamamé, el Sol y la Vendimia y Bicentenario junto al mar. Pero el calendario de actividades todavía promete mucho más: la Feria del Libro, el Festival de Ushuaia, Argentina en Frankfurt 2010 y en la Feria de Shangai, foros temáticos en todo el país, por nombrar sólo algunos. En la agenda de la web oficial del Bicentenario, www.bicentenario.ar, se encuentra el detalle de todas las actividades programadas. Y también hay noticias, una cronología histórica y comunidades en Youtube, Facebook y Flickr para compartir información y opiniones sobre los 200 años de la Patria.

Para quienes busquen más información y material sobre el Bicentenario Argentino, la web Mural Bicentenario del Canal Encuentro y Educ.ar ofrece recursos didácticos para alumnos y docentes, videos y una línea histórica interactiva diseñada por el dibujante Miguel Rep.

Síntesis sobre la Revolución de Mayo
La llamada Revolución de Mayo fue un proceso histórico que resultó en la ruptura de los lazos coloniales con España en 1810 y habilitó el camino hacia la independencia del país, el 9 de julio de 1816. Los hechos de Mayo no hicieron más que cristalizar un movimiento liberador que venía buscando, desde 1806, mayor participación política y económica de los criollos. Así, el 22 de mayo de 1810, luego de que llegara la noticia de la caída de la corona española en manos de franceses, los criollos convocaron a un Cabildo Abierto que tuvo que ser aceptado por el Virrey Cisneros, representante de España en el país. Luego de 4 días de debates y revueltas, se tomó la decisión de conformar una Junta criolla que asumiera el Gobierno de la Nación hasta tanto la Corona Española fuese liberada de la dominación francesa. Así, el gobierno popular quedó formado por intelectuales y militares criollos que venían desde hacía años luchando por la revolución independentista: Cornelio Saavedra, Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Domingo Matheu, Juan Larrea, Juan José Paso y Mariano Moreno. A partir de este hecho, la lucha por la independencia fue un camino inevitable que desembocó en el Congreso de Tucumán del 9 de julio de 1816.

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La fundación de la Ciudad de Corrientes

La fundación de la Ciudad de Corrientes

Por el Historiador GUSTAVO SORG

Cuadro que simboliza la Fundación de la Ciudad de Vera

El día 3 de abril se recuerda en la Ciudad de Corrientes al día de su fundación. Paradójicamente este día no es festivo y la rutina de la ciudad transcurre con total normalidad hasta el 3 de mayo, en que se lo conmemora conjuntamente con la Cruz del Milagro. Para entender el porqué de este asunto, se debe recurrir a los antecedentes que así lo dispusieron. En el acta capitular del 1° de abril de 1773, las autoridades del Cabildo, anticipándose al día de la conmemoración de la fundación expresaban lo siguiente:

…el tres del corriente [abril] es el que celebra la festividad de la Santa Cruz de los Milagros, función establecida desde la fundación de esta ciudad, en conmemoración de haber sido dicho día el en que se enarboló el Real Estandarte y tomaron posesión las armas españolas de estas tierras y de los notorios milagros con que ha manifestado dicha Santa Cruz su protección…

El documento expresa claramente que en el día 3 de abril se celebraban ambos acontecimientos, la fundación de la ciudad y el Milagro de la Cruz, así se hizo desde los tiempos más remotos, como lo acreditan otros documentos. La primera modificación de la fecha de esta festividad tendría lugar en el año 1805 cuando el obispo de Buenos Aires Lué y Riega visitó nuestra ciudad y no quedó conforme del modo en que se desarrollaban las festividades, pues se mezclaba en ella lo espiritual con otras actividades de esparcimiento y júbilo por la fundación y el triunfo sobre los naturales que consideraba incompatible con el sentido espiritual de la iglesia. Como consecuencia de ello dictó un decreto con fecha 23 de julio de 1805 en el que disponía que la conmemoración de la Cruz del Milagro se trasladase perpetuamente al 3 de mayo, para así apartarlo de la conmemoración de la fundación, fecha en que la Iglesia Católica celebra la Invención de la Cruz en que Jesucristo nos redimiera. Este decreto fue presentado al Cabildo de la ciudad el 10 de febrero de 1806 y desde ese momento se conmemoro el Milagro de la Cruz el 3 de mayo, hasta que en el año 1815, el gobernador José de Silva decretó que la conmemoración de la Cruz del Milagro fuese vuelta a su fecha original “en memoria y reverencia del milagro que obró aquel día, el año de la población de la ciudad”. La fecha fue nuevamente modificada durante la gestión del gobernador Pedro Ferré que la vuelve al 3 de mayo conforme al decreto del obispo Lué y Riega. Esta fecha quedará ratificada luego en el año 1849 por un concordato celebrado entre fray Bernardo Diez, delegado eclesiástico de la provincia de Corrientes, y el gobernador Benjamín Virasoro, en el que se establecen los días festivos religiosos para nuestra provincia y se fija el 3 de mayo para la celebración del día de la Cruz del Milagro. Como vemos, la polémica siempre giró en torno a la fecha de la celebración de la Cruz del Milagro.

Corrientes es una de las ciudades más antiguas de la República Argentina que tiene el privilegio de conocer con detalles el día de su nacimiento, pues posee un certificado que lo acredita, su Acta de su Fundación rubricada por las autoridades de su primer Cabildo. En ella, consta que fue fundada el domingo 3 de abril de 1588 por el adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón en nombre de su Majestad el rey de España, es por ello que resulta absurdo que no se declare festiva esta fecha y se postergue su conmemoración hasta el día 3 de mayo en que se conmemora a la Cruz del Milagro.

Grabado de Ricardo G. Schroeder del Altar de la Cruz

Esta costumbre de vincular estrechamente el día de la fundación de la ciudad con la celebración de la Cruz del Milagro esta muy arraigada en la comunidad, sin embargo, no debe confundirse una cosa con la otra, pues se refieren a dos cosas totalmente diferentes, la primera, el 3 de abril, a la conmemoración de un acto solemne de carácter administrativo por el cual se dio origen y se constituyó legalmente nuestra ciudad, y la segunda, el 3 de mayo, a la celebración de una festividad de carácter religioso que tiene sus orígenes en la celebración religiosa de La Invención de la Santa Cruz, fecha a la que se recurre por ser incierto el día en que ocurrió el Milagro de la Cruz. Resulta entonces necesario que algún día las autoridades municipales reconozcan el valor simbólico que tiene el 3 de abril para nuestra ciudad y se la incorpore al cronograma de días festivos.

Hace casi 500 años, el territorio que abarca la actual provincia de Corrientes estaba comprendido dentro de los límites de la gobernación de las provincias del Río de la Plata, según quedó establecido en la Capitulación que el rey de España firmó en Toledo el 21 de mayo de 1534 con el adelantado don Pedro de Mendoza. En lo que respecta al territorio de la actual República Argentina y a la antigua gobernación del Río de la Plata, las primeras ciudades que se fundaron en él fueron: Santa Fe (1573), Buenos Aires (1580), Concepción del Bermejo (1585) y Corrientes (1588), todas ellas fueron pobladas por conquistadores españoles y mestizos que salieron de la ciudad de Asunción (Paraguay) que en ese entonces era la ciudad cabecera de la gobernación. Estas corrientes fundacionales comenzaron a gestarse durante la gobernación del adelantado Juan Ortiz de Zárate, pues estaba obligado a ello por las capitulaciones que había firmado con el rey. Sin embargo, Ortiz de Zarate no pudo cumplir con su compromiso, pues falleció al poco tiempo de llegar a su gobernación y solo llegó a fundar la ciudad de San Salvador que tuvo muy poca suerte y no prosperó.

Retomó este compromiso el adelantado sucesor, el licenciado Juan de Torres de Vera y Aragón, por su casamiento con doña Juana de Zarate, hija y universal heredera del adelantado Juan Ortiz de Zarate. Su gobierno estuvo marcado por los contratiempos que le ocasionó su casamiento con la rica heredera, pues eran varios los que aspiraban a la gobernación y sus bienes, entre ellos, sobresalió el virrey don Francisco de Toledo que se encargó de hacerle la vida imposible al nuevo adelantado, privándolo por mucho tiempo de pasar al territorio de su gobernación. Por este motivo, el adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón debió delegar el mando en sus tenientes, para que ellos en su nombre ejercieran el gobierno. Es así que por sus instrucciones y en su nombre el general Juan de Garay funda en el año 1580 la ciudad de la Trinidad y puerto de Buenos Aires y en el año 1585 el capitán Alonso de Vera y Aragón funda la ciudad de la Concepción del Río Bermejo (hoy desaparecida).

Si bien la persecución política a que estaba sometido el adelantado comenzó a cesar con el alejamiento del cargo del virrey Toledo, su situación no mejoraría de inmediato, pues recaían sobre él engorrosos pleitos y demandas pergeñadas por sus émulos. En el año 1587 su situación procesal mejoró y se le permite visitar las ciudades de su gobernación, inmediatamente se dirige desde la ciudad de la Plata (hoy Sucre) en donde estaba retenido con destino a la ciudad de la Concepción del Río Bermejo, donde es recibido por su sobrino el capitán Alonso de Vera y Aragón, apodado el cara de perro, que posteriormente lo escolta hasta la ciudad de la Asunción. En esta ciudad se dedicó a tomar cuenta de la administración de los oficiales reales, a pacificar los límites de la ciudad que de continuo eran acosados por los indios guaicurúes y a los preparativos para la fundación de una ciudad en el paraje de las Siete Corrientes, empresa en la cual ya se encontraba trabajando su otro sobrino el capitán Alonso de Vera y Aragón, apodado el Tupí.

En este punto debo hacer unas aclaraciones sobre el clima reinante en la gobernación. A la muerte del general Juan de Garay, teniente general de la gobernación, lo sucedió en el cargo el general Juan de Torres Navarrete, primo hermano del adelantado, que era fielmente asistido por tres sobrinos del adelantado, los tres llamados Alonso de Vera y Aragón. Esta situación generó cierto malestar entre algunos conquistadores que veían con malos ojos que todo el poder esté concentrado en familiares del adelantado, pero en realidad lo que más les molestaba era la pujanza que tenían para llevar adelante las empresas y hacer cumplir sin discusión las instrucciones del adelantado. El conquistador Juan Caballero de Bazán, un prófugo de la armada de Sotomayor que iba con destino a Chile, fue el que encabezó la conspiración para alejar del mando a los parientes del adelantado, para ello recurrió a la Real Audiencia de la ciudad de la Plata y obtuvo ciertas resoluciones a su favor que posteriormente tendrían un efecto diferente en las ciudades de la gobernación, pues solo prosperó su intención tiempo mas tarde en la ciudad de Asunción.

Por el mes de enero de 1588, el adelantado despachó por vía terrestre al capitán Hernandarias de Saavedra con el ganado vacuno que serviría de sustento a la nueva población, empresa muy difícil de concretar y que sólo podía ser coronada por éxito por Hernandarias, quien además era ya un caudillo entre los conquistadores y mancebos de Asunción. Fue precisamente por su calidad de caudillo que el adelantado debió requerir su intervención para reclutar pobladores para la nueva ciudad. Paralelamente ya se encontraba trabajando desde por lo menos el mes junio de 1587 en el paraje de las Siete Corrientes el capitán Alonso de Vera y Aragón, el Tupí, con un grupo de aproximadamente 28 soldados.

El capitán Alonso de Vera y Aragón fue el verdadero precursor de esta población, las instrucciones para realizarla las había recibido del general Juan de Torres Navarrete que entonces se desempeñaba de teniente general de gobernación del adelantado. Las primeras cosas necesarias para la población las trajo de la costa del Brasil en un navío de su propiedad, así lo comunicaba al rey en su carta del 15 de junio de 1587. Luego se encargó de explorar el lugar y hacer contacto con las tribus comarcanas que lo habitaban, con las cuales hizo las paces. Se encargó de preparar el terreno y elegir el sitio adecuado para la traza de la ciudad, donde seguramente realizaron algún trabajo de desmonte, pues a la llegada del adelantado todo el sitio ya estaba delineado. Esta avanzada de conquistadores tenía su base de operaciones en una empalizada que habían construido en las inmediaciones de la playa Arazaty, al que denominaban Pucará, expresión de la lengua quechua que significa fortaleza, nombre que seguramente fue puesto por el Tupí, pues el había nacido en el Cuzco y su madre era una indígena de nación Inca.

A fines del mes de marzo el adelantado y su comitiva partieron de Asunción a bordo de una carabela, en otras embarcaciones iban los demás pobladores con sus familias y sus pertenencias. El día 28 de marzo fueron alcanzados por el escribano Juan Canteros que portaba una provisión de la Real Audiencia por la cual se determinaba que cesasen en el mando los parientes del adelantado, el adelantado con buen tino las recibió pero se escuso de obedecerlas por el momento, porque consideraba injusto que se separase de los cargos a las personas que tanto habían trabajado en las poblaciones que se hicieron y la que se estaba llevando adelante. Prosiguió su viaje y debió llegar al paraje de las siete Corrientes algunos días previos a la fundación.

Finalizados los preparativos, se dio inicio a la solemne ceremonia en la madrugada del domingo 3 de abril de 1588, el adelantado, siguiendo el procedimiento que marcaba la ley, procedió con las formalidades de rigor y declaró fundada la Ciudad de Vera en nombre del rey de España, seguidamente eligió las autoridades de su primer Cabildo y señaló la traza de la ciudad, el sitio para la plaza y para la iglesia. Luego se procedió al reparto de solares a los pobladores que quedó asentado en un padrón de repartos de solares, documento que hoy se encuentra perdido.

Firma del adelantado Torres de Vera y Aragón

Firma del adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón

El día 4 de abril se realizó la primera reunión del Cabildo con la asistencia del adelantado que dejó estampada su firma en un acta que se resguarda en el Archivo Histórico de la ciudad. En esta reunión se determinaron cuales eran las cosas más necesarias para la ciudad y se nombró un procurador para que vaya a la ciudad de Asunción en procura de ellas, entre las cuales se solicitaba un religioso que atienda las necesidades espirituales de los pobladores. El adelantado permaneció en la ciudad hasta la mañana del 7 de abril, oportunidad en que se embarcó con destino a la ciudad de Santa Fe. Dejó por su teniente de gobernador a su sobrino al capitán Alonso de Vera y Aragón, el Tupí, quien luego de retirado el adelantado se presentó al Cabildo con su nombramiento para asumir el gobierno de la ciudad, cargó que desempeñó hasta el año 1596.

La provisión de la Real Audiencia que pretendía impedir que los parientes del adelantado desempeñaran cargos no tuvo efecto en la Ciudad de Vera, pues los propios pobladores se encargaron de requerir por medio de un procurador que se mantenga en el cargo al Tupí, pues era un buen gobernante y ejercía su cargo con total aprobación de todos los pobladores. Reproduzco a continuación un segmento de la carta del Cabildo de la Ciudad de Vera a la Real Audiencia en la que solicitan se mantenga en su cargo al capitán Alonso de Vera y Aragón en donde se hace una breve y bella relación de lo acontecido hasta ese momento y se insinúa el suceso del milagro de la Cruz:

…El licenciado Juan de Torres de Vera y Aragón, vuestro gobernador de estas provincias, fundó esta Ciudad de Vera en nombre vuestra Majestad, y en ella nos dejó, cuando se fue a los reinos de España a dar aviso a vuestra Majestad del estado de estas provincias, a Alonso de Vera y Aragón, su sobrino, por capitán general y justicia mayor de esta ciudad y Provincias del Paraná y Uruguay y el Tape, por haberse asentado con él los soldados pobladores y conquistadores que vinieron a esta población y conquista cuando se pregonó en la ciudad de la Asunción esta población en vuestro Real nombre, y después acá siempre ha administrado justicia y ha traído nueve naciones de indios, al servicio de Dios Nuestro Señor y de vuestra Majestad, por su buena maña e industria, poniéndolos en policía del conocimiento de Dios Nuestro Señor y obediencia y servidumbre de vuestra Majestad, y mediante los dichos indios esta dicha ciudad va en aumento, porque nos van sirviendo en la conquista y población de esta ciudad, y así fue Nuestro Señor servido para que se tuviese victoria con los indios guaraníes, que hacían muchos desastres por navegación y camino, en cierta batalla que se tuvo con ellos y conseguida la victoria, por ser indios tan belicosísimos, se ha asegurado este camino que desde antes se suele andar con copia de gente, se andan ahora los hombres solos. Esperase que sea una de las poblaciones mas fértil que ha habido en esta provincia y más necesaria por estar en medio de las ciudades de esta provincia, donde era la ladronera de los indios belicosos, y ampara la conservación de ella. Esta ciudad, vecinos y moradores de ella, suplica a vuestra Majestad sea servido mandar reformar la provisión que trajo Juan Caballero del capítulo de corregidores, porque el dicho Alonso de Vera nos gobierna en mucha uniformidad de todos los soldados y vecinos de ella, sin hacer agravio a nadie y mucho recogimiento, sin haber dado nota de su persona, porque así conviene al Real servicio de vuestra Majestad…

Carta del 20 de agosto de 1588 a la Real Audiencia
Los primeros años de la población fueron los más difíciles, pronto se comenzó a sentir la hostilidad de los indios guaranies del río Paraná arriba que eran llamados paranaes, indios muy belicosos e indómitos. Esto motivó que los pobladores por largo tiempo no pudieran establecerse en sus solares y vivieran recluidos en el fuerte de la playa Arazaty. La primera desgracia sobrevino a la población en un paraje del río Paraná arriba adonde había ido un destacamento en procura de alimentos, allí sucedió la llamada matanza de la mandioca en un mandiocal natural en donde fueron emboscados por los indios que protagonizaron una gran matanza. Esta victoria relativa envalentonó a los indios paranaes, que en acuerdo con otros caciques decidieron ir a destruir la ciudad y matar a todos sus pobladores. Sucedió entonces el cerco al fuerte donde los pobladores sufrieron durante varios días las necesidades provocadas por el aislamiento, la lucha fue dura y al final los indios se dieron por vencidos y se retiraron.

Croquis de la Matanza de la Mandioca

Croquis de la Matanza de la Mandioca
Desafortunadamente muchas vidas se perdieron y todo el ganado vacuno que se había traído a la población se escapó y se internó en el monte. Para subsanar las necesidades ocasionadas por el cerco, el Tupí se dirigió a Asunción en busca de ayuda y ganado vacuno que trajo a su costa. Gobernaba en ese entonces en Asunción otro sobrino del adelantado también llamado Alonso de Vera y Aragón, el cual encargó a Hernandarias que vaya con un grupo de soldados en defensa de la ciudad. Llegado el Tupí a la Ciudad de Vera, se determinó ir en castigo de los indios que habían cercado el fuerte, y como Hernandarias no llegaba con la ayuda se determinó salir de todas formas con los soldados que había, pues si se esperaba mas tiempo los indios agresores se internarían en los montes y sería muy difícil dar con ellos. Los documentos de la época nos cuentan que el castigo fue ejemplar y gracias a él la ciudad se pudo desarrollar y los pobladores pudieron ocupar sus tierras y construir en ellas sus viviendas.

Valga este humilde homenaje dedicado a todos aquellos valientes primeros pobladores que se aventuraron con sus familias en este inhóspito paraje para dar inicio a nuestra ciudad.

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