Homenaje a Don Pala

La nota que presentaremos a continuación, fue escrita el 20 de febrero de 2007 para el Diario Época, por el genial periodista de los carnavales Jorge Palavecino, quién falleció el 31 de octubre de 2007.
Cuentan que en sus últimas horas manifestó su enojo por la falta de escenario para los corsos, enfado que aún perdura desde el lugar donde esté, porque el carnaval que siempre amó todavía no cuenta con escenario propio.
Siempre con la “pluma” afilada para contar a la sociedad los pormenores de la fiesta de Momo, “Don Pala” fue muy querido en el ambiente. “Conocía a todos y cada uno de los comparseros, leer sus crónicas era un placer y sus apostillas hacían estallar”, recuerdan sus colegas de diarios y portales digitales.
La razón es simple, es que don Pala conocía la historia, las idas y vueltas de las fiestas de Momo de, por lo menos, los últimos 30 años. “Sabía qué mirar, tenía siempre un fundamento a la hora de hacer una crítica”, dijo Stella Maris Folguerá de Sottile antes de despedir los restos de su amigo y colega.
En el año 2007, por iniciativa de la Asociación de Periodistas de Corrientes, se logró que el palco de prensa de los carnavales correntinos lleve su nombre, que además quedará grabado en el corazón mismo del carnaval.
Fuente: Diario Época
Históricamente los veredictos del jurado fueron cuestionados
Hubo años que se debió esperar a que se fueran los miembros de la terna, para recién dar a conocer los fallos. El carnaval es una pasión y nunca nadie aceptó perder. En esta edición, todas las agrupaciones tienen posibilidades de ser la primera.
Por Jorge Palavecino
En los tiempos de la rivalidad Ara Berá/Copacabana, cuando los carnavales los “bancaba” el gobierno y lo organizaba la Comisión Central del Carnaval, hubo que esperar que el honorable jurado estuviera en vuelo, regresaban a Buenos Aires en avión, para dar los fallos.
Siempre los reglamentos fueron estrictos. Hubo un carnaval, el último que se realizó en la 3 de Abril desde Chaco hasta España, que Copacabana perdió en el primer desfile porque no llegó a presentar la carroza. Eran tiempos que las reinas eran elegidas después de un largo proceso, primero cada comparsa las preseleccionaba, después venía la elección y proclamación. La elegida debía lucir tres trajes y desfilar en una enorme carroza.
Cuando Copacabana no pudo presentar su carroza no se concebía que la reina desfilara caminando. Lo interesante del caso es que la carroza de Copacabana quizás fue las más hermosa y gigante que haya presentado en su historia. Era sencillamente monumental.
De estas historias hay muchas. Después que se retornó a los carnavales, iniciativa genial de Ketty Shaffer, las discusiones entre los delegados y entre los integrantes y simpatizantes fueron en aumento. En 1995 el escrutinio se llevó a cabo en la Casa de la Cultura, en el Parque Cambá Cuá. La gente de Sapucay de Copacabana reclamaba en forma airada, totalmente descontenta con lo que habían resuelto los jurados.
Al año siguiente el escrutinio se hizo en la Dirección de Turismo, la Policía debió cortar el tránsito y su presencia evitó desmanes.
Eran tiempos en que los apoderados, mediante impugnaciones, lograban que ganara la que menos puntos perdía por cuestiones reglamentarias.
A partir de allí se eligió como lugar para efectuar el conteo de votos el Departamento de Policía. Sin embargo la plaza 25 de Mayo fue testigo de una disputa entre Sapucay y Ara Berá.
Entre los jurados -tarea más ingrata que esa no debe haber- hubo de todo. Una coreógrafa y bailarina chaqueña de gran prestigio, votó en un listado de diez items a Ara Bera, 10 en cada uno de ellos, total cien; y en la planilla de Sapucay también abundaron los diez, parecía un empate, pero la chaqueña había puesto solamente nueve diez, total 90. Se habló de un “error involuntario” lo extraño del caso es que esa coreógrafa fue convocada al año siguiente por la comparsa ganadora(?).
El disparate mayor fue cuando lo organizó la viceintendente Lucía Placida Ortega. Los shows se llevaron a cabo en tres lugares diferentes. El jurado de Buenos Aires estableció que Ara Berá era la ganadora. Al mismo se le requirió que fundamentara y no pudieron convencer. Fue cuando la actual presidenta de una comparsa les dijo: “Ustedes se van dejando la impresión que no saben nada o que fueron comprados”.
Ya en el transcurso de esta década, cuando Fénix organizó de “prepo” los carnavales, se produjo una cosa curiosa. Se habían puesto de acuerdo que en caso de lluvia no saldrían ni Sapucay ni Ara Berá. Pero la gente de Sapucay se “avivó” y salió, Ara Berá respetó el acuerdo verbal y por eso “la despacharon”. Por más que el apoderado “pataleó”, Fénix no cambió las cosas. A todo esto, se había producido un movimiento de apoyo a Sapucay y lo gracioso del caso es que los directivos de una comparsa nuevita en ese entonces dijeron que en caso de reverse la medida “cortaría” la avenida, al mejor estilo piquetero.
Todas estas cosas pasaron y muchas más. Cuando Fénix dejó el tendal, estafando a todas las comparsas, se decía que no habría carnaval, corría el año 2002. Un tribunero intentó realizarlo y el fracaso fue total. Ese año el carnaval no terminó.
Al año siguiente, las comparsas resolvieron unirse para hacer el carnaval. Ara Berá se mantuvo al margen y la Unión designó como gerente al actual organizador. Después de muchas discusiones Ara Berá aceptó el cachet que le ofrecían y compitió. El Departamento de Policía fue el lugar donde se efectuó el escrutinio y por aplicación de una penalidad de 21 puntos, atrasó siete minutos en la presentación de un show, una “jugada” que nunca fue convenientemente aclarada ya que Ara Berá estuvo dispuesta a salir, ganó Copacabana. Mario Rey, secretario de Copacabana y miembro de la Unión al dar a conocer el fallo dijo: “La ganadora artística es Ara Berá, el carnaval lo ganó Copacabana”.
Al año siguiente, el 2004, el carnaval lo ganó Ara Berá, fue el último título que logró esta extraordinaria comparsa, que en su historia no había perdido dos años seguidos. Copacabana, que sufrió una intervención, no participó y Sapucay estaba en plena crisis institucional, que luego superó.
En el 2005, las comparsas y agrupaciones aceptaron los fallos, como deberá ser también en esta edición.
Fuente: Diario Época